domingo, 7 de octubre de 2007

QUE EL PERONISMO VUELVA GOBERNAR MENDOZA


No es casual que el Justicialismo sea el único partido político en el mundo que tiene padre y madre: Perón y Evita. Es por esta razón que nuestro partido es mucho más que un movimiento, somos una familia.
Una familia con cabeza y corazón, dos elementos básicos para realizar grandes transformaciones.
Siempre las grandes transformaciones que ha vivido nuestra querida Argentina han sido de la mano del Peronismo.
Para transformar se necesita tener cabeza para construir los sueños que permitan que una sociedad se realice, pero por sobre todas las cosas corazón para sentir las penas y alegrías de nuestro pueblo y para poner todo nuestro esfuerzo y conocimiento en la realización de esos sueños.
Cada vez que no gobierna el Peronismo, el País se incendia.
Somos una familia y es por esa razón que entendemos lo que significa ayudar a construir hogares.
Estoy convencido que el camino que estamos transitando es el de la victoria.
Estamos recuperando la confianza de los mendocinos de la única manera que los peronistas sabemos hacerlo: la suficiente racionalidad para comprender la realidad y con nuestro corazón dispuesto a entregar cariño y comprensión a nuestros hermanos que sufren y también a los que sueñan.
Cabeza y corazón deben ir siempre juntos. Cuando perdimos una elección qué con seguridad porque separamos las ideas del corazón.
Cabeza y corazón son los que nos dan la fuerza para salir a caminar cada barrio, cada departamento, la provincia toda. Son los que alimentan nuestra memoria e identidad, nuestra historia y nuestro futuro, para caminar cada una de las calles de Mendoza convenciendo con razones y con obras el camino a seguir.
Necesitamos recuperar la voluntad de nuestras mujeres para convencer a los mendocinos de que estamos preparados para transformar la realidad.
Recuperar la alegría de los jóvenes para construir el futuro. Recuperar la
memoria de nuestros mayores para sentirnos orgullosos de nuestro pasado.
Recuperar la fortaleza de los trabajadores para entender que a pesar de las adversidades el esfuerzo dignifica. Recuperar la pureza de nuestros niños para mirar con optimismo el porvenir. Recuperar la fe en lo que hicimos para confiar en lo que haremos.
Hemos gobernado esta provincia, con aciertos y con errores. Los errores ya los hemos pagado en las urnas. A los aciertos hay que recordarlos. Pero aún así nunca en Mendoza se construyeron más escuelas, más hospitales, más viviendas, que en nuestros años de gobierno.
Nos estamos preparando para gobernar la provincia y sus dieciocho departamentos.
Dicen que la mayor riqueza de Mendoza es el petróleo que se agota, el vino que se exporta, el agua que se desperdicia, o su posición en el Mercosur. Yo digo que la mayor riqueza de Mendoza es y debe ser su gente. La mayor riqueza es
cada uno de ustedes, la unión de sus familias, la seguridad de sus hogares, la salud de sus ancianos, la educación de sus hijos, la libertad de elegir un trabajo digno y un salario justo. Para lograr eso, cuenten conmigo.
Los convoco a construir juntos el espíritu de la unión provincial, porque en estos años de hacer desde mi cargo al frente de un municipio y desde el Congreso de la Nación, hemos confirmado de manera concreta que los sueños y la esperanza de la gente superan cualquier obstáculo.
Para eso, los mendocinos tenemos que rehabilitarnos, tenemos que capacitarnos, tenemos que crecer y recuperar la confianza en nuestras propias fuerzas. Porque fuimos capaces de cruzar la cordillera y liberar países; fuimos capaces de levantarnos después de cada terremoto; fuimos capaces de crecer después de cada inundación y de cada granizada; fuimos capaces de convertir el desierto en vergel y la semilla en fruto, con nuestras propias manos.
Somos capaces de seguir creciendo, con más viviendas, más escuelas,
más hospitales, más caminos, más diques generadores de energía, más producción, más exportaciones. Somos capaces de construir una provincia más justa, con empleo para todos y un enorme futuro por delante. Somos capaces de recuperar la alegría perdida, los sueños dormidos y las esperanzas interrumpidas;
las ganas de volver a creer en nuestra identidad cultural y a confiar en nuestro esfuerzo, con la guía de los valores que hicieron grande a Mendoza y a los mendocinos.
Vamos a gobernar Mendoza, para desterrar la pobreza y la falta de ideas; para desterrar la indiferencia y la injusticia, la tristeza y la incertidumbre, el desempleo y la inseguridad, la impunidad y la burla, para desterrar la falta de viviendas y de cobertura de salud, un sistema de impuestos alejado de la realidad y un transporte público del que hoy terminamos siendo rehenes.
Vamos a gobernar Mendoza, para desterrar el trabajo infantil, la mortalidad infantil, la desnutrición infantil, la prostitución infantil y el alcoholismo entre los jóvenes. Vamos a gobernar Mendoza, para desterrar la desilusión y la incredulidad, la falta de ganas y de capacidades, la impotencia de los que buscan trabajo y no lo encuentran. Vamos a gobernar Mendoza, para que vuelvan los que se fueron de la provincia y hoy viven lejos por falta de empleo, para que vuelvan a
abrirse fábricas e inaugurarse escuelas, barrios, centros de salud y centros deportivos. Vamos a gobernar Mendoza, para que vuelva el respeto a los maestros, para que se dignifique la tarea de los médicos y los enfermeros, para que podamos crear un mundo más nuestro y más sano, en este mundo de nadie, en esta tierra de nadie, donde no aparecen culpables de los errores y las desidias, de las estafas y las incompetencias; para que podamos crear un mundo donde cada uno se haga responsable de sus dichos y sus acciones, y también sea merecedor del reconocimiento a sus esfuerzos.
Vamos a gobernar Mendoza, para que se terminen las peleas externas e internas, los paros de todos los colores, los cortes de ruta y los piquetes, os delitos que gozan de impunidad. Vamos a gobernar para que siga creciendo la industria, la construcción, la vitivinicultura, la agricultura, la ganadería, y sobre todo la dignidad de ser trabajadores y el orgullo de ser mendocinos, apoyados en un crecimiento cultural, educativo y de infraestructura, acorde con nuestras verdaderas necesidades.
La vida tiene muchos caminos y ustedes me pusieron en este. Por eso, con ustedes unidos bajo un mismo proyecto, yo soy mucho más que un hombre detrás de un sueño. Compañera, compañero, cuente conmigo. Concretaré mi compromiso personalmente, en cada rincón de la provincia, en cada departamento, en cada lugar donde se quiera dar cita la energía del cambio, para conservar lo que se ha hecho bien y para avanzar en la solución de lo que todavía falta, acompañando la gestión del presidente Néstor Kirchner y ampliando nuestro horizonte hacia una grandeza merecida.
Les pido que no sólo pongan las ganas en este sueño, sino que pongan el corazón en nuestra lucha, así se convertirá el próximo octubre en el gobierno para todos que tanto necesitamos.